La influencia del ruido en la producción industrial

El ruido merma nuestra productividad, ¿Cómo podemos evitarlo?

La incorporación de elementos como la seguridad, la formación continua, la responsabilidad social empresarial, el bienestar de los empleados y la flexibilidad horaria pueden parecer ajenos a la productividad inicialmente. Sin embargo, muestran un impacto directo en el incremento del rendimiento laboral.

En el contexto de la cuarta revolución industrial, el objetivo no es solo la interconexión y colaboración entre humanos y máquinas. También se aspira a que los empleados se sientan más contentos y comprometidos en su entorno laboral. Alcanzar este estado de satisfacción se traducirá inevitablemente en mejoras de productividad. Es importante tener en cuenta que pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, por lo que la comodidad y la seguridad son esenciales.

Es crucial considerar el efecto del entorno sonoro en el ámbito industrial, especialmente en nuestros espacios de trabajo. Ejecutar tareas, tanto mentales como físicas, en entornos ruidosos o con vibraciones desgasta de manera gradual pero constante nuestra voluntad de laborar.

No es un error de lectura: «El ruido erosiona silenciosamente nuestra disposición para trabajar».

Esto ocurre porque tendemos a subestimar la importancia de ese ruido que nos afecta día tras día. Lo que empieza siendo una molestia menor puede convertirse, con el tiempo, en una carga emocional que incluso podría desencadenar condiciones como la depresión.

El propósito de este artículo es destacar los beneficios de laborar en entornos industriales más silenciosos, cómo estos tienen un impacto directo en el aumento de la productividad y las estrategias para implementar estas mejoras en nuestras organizaciones.

Si logramos reducir el ruido conseguiremos:

  • Disminuir el estrés
  • Aumentar la concentración
  • Aumentar la seguridad debido a que somos capaces de percibir ruidos extraños
  • Mejorar nuestra la salud, derivada de la pérdida de audición
  • Mejorar la comunicación
  • Reducir el riesgo de depresión
  • Mejorar la positividad y la motivación de los usuarios
  • Nos ayuda a cumplir con la legislación de prevención

El incremento de la productividad es un beneficio directo al reducir el ruido.

Tal y como he dicho anteriormente, hay algunas mejoras en las industrias que nos han demostrado que, aun no estando ligadas directamente con la producción incrementan la productividad, y el control de ruido y vibraciones, es una de ellas. Existen investigaciones que establecen una conexión entre la eficiencia laboral y los índices de ruido ambiental en el sector industrial. Curiosamente, en aquellos países con niveles más altos de productividad, los ambientes de ruido en sus espacios industriales tienden a ser más silenciosos.

Este fenómeno no se limita al entorno industrial. En espacios como oficinas, restaurantes, salas de conferencias, cines, teatros e incluso en nuestros propios hogares, la creación de ambientes más silenciosos contribuye a un aumento en nuestra felicidad y productividad.

El desafío más grande radica en cómo gestionar el ruido y las vibraciones en nuestros espacios laborales cuando estos elementos son intangibles y no pueden verse ni tocarse. Para abordar este problema, se recomienda seguir una serie de pasos:

¿Cómo conseguir eliminar el ruido y las vibraciones en nuestros puestos de trabajo?

1-. Diagnóstico del grado de cumplimiento de los requisitos descritos por las normativas de exposición al ruido y a las vibraciones. Análisis de cumplimiento de los límites de exposición al ruido en los puestos de trabajo, análisis de la implantación de los requisitos legales del RD 286/06 dentro de la organización, análisis de las medidas de prevención del ruido y las vibraciones, etc.

2.- Realización de mapas de ruidos en el interior de las plantas industriales. Con la finalidad de valorar los niveles de ruido en toda la extensión de la factoría y poder delimitar la exposición sonora por zonas y lugares. Valorar las componentes directas y componentes reverberadas de la energía acústica por zonas, con el fin de llevar a cabo análisis de sensibilidades de eficacia acústica de acciones reductora del ruido de forma, tanto actuaciones sobre los focos como actuaciones sobre el edificio (componente reflejada), etc.

3.- Desarrollo de soluciones a medida, creando un plan de acción a corto, medio y largo plazo, buscando siempre el compromiso entre la inversión, objetivo y viabilidad.

4.- Evaluación final de los resultados y corroboración de la satisfacción de las personas afectados.

 

¿Cómo podemos darle solución a esta problemática?

  • Cabinas acústicas: Estas son salas construidas con materiales aislantes y absorbentes del sonido, diseñadas para encerrar máquinas o fuentes de ruido en un entorno controlado. Al planificar el diseño de estas cabinas, es fundamental considerar no solo la disminución del ruido requerida, sino también otros factores como la ventilación, el mantenimiento y la seguridad estructural. Estos elementos pueden influir en el rendimiento tanto de los equipos como del personal que los maneja.

  • Silenciadores de ventilación: Estos dispositivos están diseñados para permitir el flujo de aire en lugares como salas de máquinas, sistemas de climatización, salas de transformadores y equipos de cogeneración, entre otros. En cada situación, se lleva a cabo un análisis mecánico, de dinámica de fluidos y acústico para asegurar que el silenciador de ventilación sea efectivo y adecuado para las necesidades específicas del entorno. Hay dos tipos de silenciadores usados más comúnmente, reactivos y de absorción. Se deben diseñar a medida y no superar la perdida de carga permitida.

  • Amortiguadores: Estos dispositivos disminuyen el impacto al limitar la transmisión de vibraciones, lo que a su vez reduce el ruido estructural. Se pueden emplear de manera activa para evitar que la fuente generadora emita vibraciones o de manera pasiva para proteger equipos sensibles. Las aplicaciones más habituales incluyen compresores, ascensores, prensas de estampación, salas de servidores, edificios, sistemas de climatización, transporte de mercancías riesgosas y equipos electrónicos, entre otros.