La Seguridad industrial no debe ser casual.

La Seguridad Industrial de las máquinas debe estar en las mejores manos

Es evidente que la Seguridad Industrial se ha convertido en uno de los pilares más importantes dentro de las empresas de los principales sectores industriales (automoción, agroalimentación, aeroespacial, etc...).

Todas y cada una de ellas deben cumplir una serie de normas o exigencias que aseguren la seguridad en el trabajo y establezcan las directrices generales para la gestión de los riesgos presentes.

Entre estos requisitos nos podemos encontrar con el Marcado CE de Maquinaria Industrial, un conjunto de directivas y normas de aplicación que confieren al usuario la confianza de que estos equipos son seguros desde el momento en que se ponen en marcha.

Con esta breve definición podríamos tener ya una idea aproximada de lo que es el Marcado CE dentro del ámbito de la Maquinaria Industrial. No obstante, vamos a ir un paso más allá y ahondar un poco más en el tema para tratar de llegar a un concepto más completo del mismo.

 

Objetivos principales del Marcado CE

La aplicación del Marcado CE en Maquinaria Industrial persigue dos objetivos principales: por un lado, permitir la comercialización de las máquinas dentro del mercado, y por otro lado, garantizar la protección de la salud y de la seguridad dentro del entorno laboral, siempre bajo una serie de normas armonizadas. Por tanto, el diseño y fabricación de una máquina deberá tener en cuenta las normas armonizadas pertinentes para poder ser comercializada y puesta en marcha.

 

¿Qué ocurre cuándo distintas máquinas que tienen el Marcado CE colaboran en un entorno común?

No solo hay que cumplir las normas armonizadas para la puesta en marcha individual. Pueden existir incluso casos en los que determinadas máquinas tengan su correspondiente marcado CE. Y por el hecho de interactuar y colaborar dentro de un entorno común (por ejemplo, una celda robotizada), tengan que ser evaluados los riesgos del conjunto completo.

Por tanto, realizar las adecuaciones necesarias para que sigan cumpliendo con la normativa aplicable. En otros casos, las máquinas pueden tener una aplicación especial que requiera de la participación de un Organismo Notificado en el proceso de evaluación de conformidad (como ocurre con el Anexo IV de la Directiva de Máquinas).

Es en estos escenarios donde tienen una gran importancia la DIRECTIVA DE MÁQUINAS 2006/42/CE, la DIRECTIVA DE BAJA TENSIÓN 73/23/CE, la DIRECTIVA DE COMPATIBILIDAD ELECTROMAGNÉTICA y el REAL DECRETO 1644/2008. Directivas como éstas establecen un conjunto de exigencias orientadas para asegurar los Requisitos esenciales de Seguridad y Salud. No obstante, no sirven de imposición o recomendación para aplicar soluciones técnicas determinadas, sino que confiere al fabricante total libertad para realizar dichas soluciones siempre que éstas cumplan con los requisitos mínimos.

 

Fases de trabajo para la consecución de la Seguridad de las máquinas

Este tipo de proyectos se desarrollan a través de una serie de fases generales que se van adaptando según el alcance del proyecto. Su clasificación puede plantearse en dos grupos distintos según su alcance:

  • Evaluación de riesgos de máquinas específicas a empresas no fabricantes.
  • Gestión documental de marcado CE a fabricantes de máquinas.

La primera fase para ambos consiste en definir los límites de la máquina a evaluar, incluyendo su uso previsto y su mal uso razonable previsible. Para ello, se recopila y estudia información aportada por el cliente, para posteriormente evaluar la normativa que aplica al caso tratado.

La segunda fase consiste en realizar una identificación y evaluación de los riesgos, para posteriormente redactar un informe técnico de evaluación que tendrá como principal función la de comunicar al cliente los resultados obtenidos. Esta fase se aplica únicamente al primer grupo de proyectos. En caso de no ser favorable, se plantean y realizan una serie de adecuaciones a la máquina para que pueda cumplir con las condiciones mínimas de seguridad requeridas.

La tercera y última fase es común para ambos grupos y se basa en la creación de un expediente técnico de acuerdo con el Anexo VII de la DIRECTIVA DE MÁQUINAS 2006/42/CE, y que incluye documentos como el Manual de usuario o la Declaración CE de conformidad entre otros.

 

Resumiendo… el objetivo siempre debe ir encaminado hacia la consecución de unas condiciones determinadas en el ámbito laboral que permitan maximizar la seguridad y la salud, y minimizar los riesgos derivados de la interactuación con el entorno. Y para ello, la correcta aplicación del proceso de Marcado CE es, en gran medida, necesaria e importante.

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